Antes de empezar la carrera Carlota Gramunt (EBS 2011) ya sabía que se quería dedicar al mundo de la moda. Después de varios proyectos, hoy es fundadora y directora creativa de Sidikai, marca que este verano quedó entre las diez finalistas en la VII Edición de los Premios Emprendedoras organizados por Yo Dona y el Ayuntamiento de Madrid. Sidikai, apuesta por una moda sostenible y responsable, al mismo tiempo que sofisticada. Hemos querido conocer más de cerca a Carlota y a su proyecto innovador. Desde aquí, le damos la enhorabuena, y le deseamos mucho crecimiento con Sidikai.

 Cuéntanos brevemente cómo ha sido tu trayectoria profesional.
Tengo la suerte de ser de esas personas que tienen una vocación clara desde pequeña. La moda siempre ha sido el canal que he utilizado para expresar aspectos de mi personalidad contra los que lucho constantemente. A través de la moda trato constantemente de poner orden en el caos, de encontrar equilibrio…  Es como terapia. Pero a la vez, sabía que explorar esa parte de mi personalidad de forma profesional, por sí sola no me iba a dar la felicidad, ya que mi otra gran vocación era el trabajo social. Por eso empecé a investigar el mundo de la moda, la trastienda de la industria y eso fue el principio del proyecto. Encontré tales problemas y desigualdades que comprendí que hacer algún cambio real me iba a llevar tiempo y una buena formación.

Para ese entonces ya tenía que elegir carrera así que decidí estudiar EBS para aprender a llevar mi empresa, y saber manejarme en ese territorio también. Mientras tanto aprendí patronaje, corte y confección e hice algún curso más de especialización y cuando estaba acabando, me empezaron a hacer encargos a medida (buenas amigas que se ofrecieron de conejillo de indias), así que me fui adentrando en el mundo de la confección, poco a poco y aprendiendo con cada encargo que me hacían.

Mientras tenía el taller a medida fui investigando, ya desde dentro, sobre la moda y su sostenibilidad. A lo largo de los años he tenido la suerte de encontrar mucha gente que quiere cambiar las cosas, por lo que hay proyectos interesantísimos tanto de tejidos como talleres o simplemente plataformas para que todos los creadores sostenibles estemos conectados, es como una hermandad.

Gracias a todos esos componentes por fin, después de algunos años de lucha ya tenemos la marca rodando y con buenas expectativas.

¿Qué te llevó a presentarte al concurso y qué te llevas de tus competidoras?
El premio lo conocí a través de la web de la comunidad de Madrid. Estamos bastante alerta de los concursos, becas que se ofrecen. La verdad es que hay mucho movimiento, sobre todo para jóvenes creadores.
De mis competidoras, sin duda creo que Biohope es el proyecto que más me ha impactado, me parece impresionante el trabajo que están haciendo. Está claro que quiero ganar el concurso, ¡pero es difícil no querer que ganen ellas!

¿Cuál es el origen de Sidikai y a dónde se remonta?
Hace ya años que el proyecto lleva madurando. Cuando investigas lo que hay detrás de la industria textil, la calidad de vida de las trabajadoras, la contaminación de los tejidos, el mal uso del agua… los problemas humanos y medioambientales son tan impactantes que dejas de ver la belleza en las creaciones.
Al principio, cuando empecé con esta historia, ni el consumidor ni los inversores estaban preparados. No había conciencia de responsabilidad social o medioambiental. Es ahora que por fin la gente empieza a demandar productos ecológicos y sostenibles. Creo que ese fue mi error, empecé muy pronto, sola y encima demasiado joven y por lo tanto estaba claro que me la iba a pegar… y lo hice. Estuve un tiempo un poco perdida sin saber por dónde tirar, porque para mí era imperativo dar luz a estos problemas, pero parecía que a nadie le importaba.
Y ahí fue cuando apareció mi hermana y actual socia. Ese ha sido mi gran éxito personal y profesional, involucrar a mi hermana en todo este lío. Es sin duda, la columna vertebral sobre la que se sostiene Sidikai…¡y yo también!

Cuéntanos qué dificultades y oportunidades que se han presentado con Sidikai.
La principal dificultad que nos encontramos es la percepción que se tiene de la moda sostenible. Está asociado a la falta de diseño, a ropa funcional pero no a sofisticación. Nos está costando romper esa idea preconcebida. Pero en general las dificultades que tenemos son las mismas que puede tener cualquier diseñador joven que intenta hacerse un hueco. Las oportunidades están empezando a aparecer y tienen muy buena pinta. ¡Os mantendremos informados!

Qué te ha aportado la experiencia profesional en otros trabajos.
He trabajado en diferentes empresas y fundaciones, y en todas he aprendido mucho. Pero creo que el trabajo que más me ha aportado y donde más aprendí fue en BlinkLearning. Con ellos pude ver como empieza una empresa desde cero, fui la primera empleada de la empresa. Aprendí muchísimo sobre los inicios de un proyecto, a día de hoy sigo aplicando muchas cosas que aprendí con ellos.

¿Cuáles son los aspectos que valoras más de tu formación en Villanueva?
Lo que más he valorado siempre es que la formación tuviera un enfoque práctico. Tanto la enseñanza en general como la forma de fomentar el trabajo en equipo. Para un perfil como el mío, que claramente no tenía un especial interés en las finanzas como tal, era muy interesante ver/oír en los seminarios, por ejemplo, diferentes formas de aplicar la teoría.
El otro punto fundamental creo que fue la etapa internacional, la independencia que te aporta, las etapas de madurez que tienes que superar sí o sí.

Competencias profesionales que consideras más necesarias.
Creo que, aunque siempre es estupendo toparte con gente brillante en su trabajo, en el fondo, lo que valoro a la hora de trabajar es lo mismo que valoraría en mis amistades. Valoro la empatía y la generosidad, la capacidad para lidiar con los defectos ajenos y las situaciones de crisis con calma y buen humor.
Si eso lo combinas con una actitud un poco disruptiva, que piensa fuera de la caja y no tiene miedo a asumir riesgo… ese sería el combo ganador. 

Cuéntanos uno de los logros de los que estés orgullosa.
De que mi hermana sea mi socia. Para mí, fue un momento definitorio. El hecho de que se metiera en el proyecto y lo hiciera suyo también, ha sido muy emocionante. Este proyecto tiene un componente de filosofía de vida muy fuerte, te cambia. Durante mucho tiempo estuve muy asustada pensando que no iba a calar en nadie. Haber conseguido una compañera de viaje, para mí ha sido lo que ha marcado la diferencia para estar hoy aquí hablando de Sidikai.

 Un recuerdo de Villanueva.
Si me pongo a pensarlo tengo muchas, pero creo que no sería apropiado contar ninguna (risas). Pero el denominador común a todas esas historias ha sido la gente que me encontré en clase. A día de hoy, muchos de ellos ya son como mi familia. Me han apoyado muchísimo durante todos estos años, me han pagado las copas en los momentos difíciles y han celebrado conmigo los éxitos.¡La verdad es que nos lo pasamos muy bien durante los años en Villanueva!

2017-10-19T14:48:02+01:00

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