«Si queremos salir bien de esta situación, en lugar de pensar a corto plazo y ser oportunistas, es necesario verla como una oportunidad para reinventarlo todo». Artículo de opinión escrito por Jorge Morata, Alumni, Director de innovación y contenido en Mindshare España. Experto en comunicación integral aplicada, creatividad 3.0 y nuevas tecnologías. JorgeHa trabajado en el departamento de Acciones Especiales de Universal Mccann para marcas como Coca Cola, Nestea o el Real Madrid. Actualmente es director del departamento de Innovación y Contenido de Mindshare España, donde trabaja en la elaboración de las estrategias de marcas como Fox, Suntory, BBVA, o Ford entre otras, buscando nuevas maneras de impactar y ser relevantes para los consumidores.

Es coronavirus, no coronabriefing.
¿Alguna vez has tenido un acuario?

Cuando compras un pez nuevo, antes de soltarlo a nadar con todos los demás, tiene que pasar unos días de cuarentena en una pecera provisional. Cuando te aseguras de que no tiene ninguna enfermedad que pueda transmitir al resto, por fin puedes trasladarlo a su nuevo hogar. Pero esto no se hace de golpe… antes, con el acuario a oscuras, debes ir mezclando las aguas de ambos tanques para que el recién llegado se aclimate a las nuevas condiciones del agua y a sus compañeros, y estos no le reciban como a un intruso en su territorio.

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Salvando todas las distancias (y nuestra falta de branquias), esta incorporación paulatina será parecida a la que vivamos cuando terminen estas semanas de confinamiento. No llegará un día en el que se abran las puertas de nuestras casas y salgamos en manada a hacer todo lo que no hemos podido, si no que iremos volviendo al mundo real de modo progresivo y controlado para no volver de golpe a la casilla de salida. Y, lejos del parón temporal que parecía ser al principio y acabaría simplemente volviendo a la rutina, cuando salgamos las condiciones habrán cambiado y obligatoriamente tendremos que aclimatarnos a ellas si queremos sobrevivir en este nuevo mundo. Esto, es lo que se conoce como New Normal.

Durante estos días, no ha habido una agencia, medio o anunciante que no haya sucumbido a la tentación de ver el Coronavirus como un briefing en lugar de como una pandemia, creando decenas de campañas que irónicamente pretendían ser virales y en cambio han pasado desapercibidas. Y es que pocas marcas operan en un sector en el que esté justificado cambiar de estrategia de comunicación por este motivo, y menos aún si no va ligada a un compromiso real de la compañía con la causa. Esto ha provocado que entre todos lancemos al mercado mensajes vacíos, repetitivos, tardíos y hasta oportunistas.

Indudablemente esta pandemia no puede dejarnos indiferentes, pero es nuestra obligación no ser cortoplacistas y, lejos del oportunismo, tenemos delante de nosotros una oportunidad de oro nunca vista hasta ahora en nuestra época. Una oportunidad irrepetible para pensar de nuevo las estrategias de nuestras compañías, adaptando a este New Normal todo lo que digamos y hagamos para construir un mundo más humano, más justo y sostenible, más evolucionado… a la vez que hacemos que la comunicación sea relevante y nuestras marcas aporten valor a la sociedad, para lo que tendrán que ser realmente responsables y no sólo parecerlo.

Y es que el Covid ha llegado como una gran ola, de golpe y sin avisar, arrasando con todo y dejándonos desnudos frente al espejo. Ha hecho que nos veamos tal cual somos, poniéndonos delante en montoncitos todo lo que tenemos, lo que hemos conseguido y dándonos la oportunidad de cuestionarnos si es lo que queremos o si ha llegado el momento de continuar por otro camino. Esta visión de nosotros mismos unida a las condiciones de crisis en las que saldremos después de este parón, que afectarán a nuestros sistemas de salud, economía, política, cultura… será como presionar el botón de reset, dando lugar a un nuevo modelo de sociedad y haciendo que muchas personas cambien por completo su manera de ser, de vivir, de pensar… de consumir.

Para empezar, sentiremos que el tiempo vuela, y esto hará que lo valoremos mucho más. Después de semanas encerrados y marcando nuestro propio horario, le faltarán horas al día para hacer todo lo que queremos y más todavía al ritmo agradable que en estos días hemos llegado a apreciar. ¿Es posible ofrecerles tiempo a nuestros clientes, o al menos ayudarles a optimizarlo sin que eso suponga volver al estresante estilo de vida multitarea a. CV (antes del Coronavirus) que la gran mayoría hemos decidido que no estamos dispuestos a repetir?

Saldremos todos con más buenos propósitos que en cualquier nochevieja. ¿Cómo podemos dar a la gente la confianza en si mismos para cumplir con todos ellos? Para cualquier cambio de hábitos no basta sólo con tener buena voluntad. Es muy importante la motivación, el sentirte parte de un grupo que lucha por lo mismo que tú superando las mismas dificultades. ¿Sabremos adaptar nuestros negocios y lanzar los mensajes adecuados para que todo lo reflexionado en nuestras casas no se quede sólo en buenas intenciones? Ahora más que nunca las redes sociales y las comunidades de usuarios nos pueden ayudar a ello.

Hablemos ahora del trabajo. ¿Queda alguien que piense que todo va a seguir igual que hasta ahora? Esta crisis obligará a las empresas a ser ágiles y estar organizadas. La transformación digital ya ha quedado obsoleta: el único modo de subsistir es siendo ya digitales. Y esto cambia por completo el modelo al que estamos acostumbrados, puesto que un mejor uso de la tecnología nos permite ser más eficaces y una mayor trazabilidad del trabajo que dejará obsoleta la necesidad de un excesivo control de los empleados, favoreciendo la confianza en ellos y el trabajo por objetivos. Esto conllevará una apuesta real por el talento, una mayor conciliación con la vida personal gracias a la flexibilidad horaria y al teletrabajo que todos hemos comprobado estos días que en circunstancias normales (¡estas no lo son!) debería funcionar.

Pero… ¿Están nuestros hogares realmente preparados para el teletrabajo? Si previsiblemente vamos a practicarlo más, necesitaremos una mejor conectividad en nuestras casas… así como acomodar un espacio en el que no sufran nuestros ojos, nuestra espalda ni nuestras relaciones familiares.

Este planteamiento de necesitar un espacio cómodo para trabajar desde casa, modifica también las exigencias con nuestros hogares. Si vamos a pasar más tiempo en ellos por el nuevo modelo laboral, por los hábitos adquiridos estos días o por la propia crisis… ¿Seguiremos queriendo vivir en minipisos con casi todo unido en la misma estancia? Seguramente tenderemos a hacer de nuestras casas espacios luminosos, cómodos, conectados, con plantas que llenen de vida los rincones y nos permitan en último caso autoabastecernos. ¿Y es esto compatible con la vida en el centro de las ciudades o preferiremos tener algo más de amplitud en barrios menos céntricos?

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Todo lo anterior afecta de lleno a la movilidad ya que, por un lado y gracias al teletrabajo y la flexibilidad dejaremos de perder cientos de horas al año, y reduciremos la emisión de CO2. Y… ¿cuándo nos movamos? Debido tanto a una mayor conciencia medioambiental como a las crecientes restricciones, efectivamente tendremos que hacerlo de un modo más sostenible. Esto sería empleando el transporte público pero, ¿qué pasará ahora que el transporte colectivo no parece la mejor opción para la salud? ¿Entramos en el mejor momento para las apps de movilidad, nos puede ayudar la tecnología a decidir la mejor hora para ir, o más que nunca cobra sentido compartir coche con nuestros compañeros?

Y así, podríamos ir viendo punto por punto cómo afectará este New Normal a todos los aspectos de nuestra vida: en el ámbito financiero, algo tan básico como el dinero: ¿llega de verdad ese momento en el que es mejor evitar la moneda física y realizar todas las transacciones sin contacto? ¿Nos habituaremos a que tanto los niños como los mayores puedan realizar compras por pequeñas que sean, a dar propina a los músicos en la calle o donativos contactless? Los gimnasios: ¿volveremos a pagar altas cuotas sabiendo que están por encima de sus capacidades y seguramente tendrán un control más estricto de aforo, o después de comprobar que podemos estar mucho más en forma haciendo deporte en casa será nuestra primera opción? ¿Ofrecerán un valor añadido a entrenar en sus instalaciones?

El tiempo de ocio, las reuniones con amigos y familiares, la educación presencial y las actividades extraescolares, la preocupación por el planeta, la globalización, los viajes, las compras, el gaming, la realidad virtual, la cultura…Sea cual sea el sector en el que trabajamos, es un momento irrepetible para replanteárselo todo y empezar a remontar antes de que llegue la inevitable crisis hacia la que vamos, tratando de que el beneficio sea el mayor posible tanto para nosotros como para la sociedad. Para eso, la combinación de tecnología y personas es la única ganadora, y la empatía y la creatividad más importantes que nunca.

Las oportunidades son infinitas, tan sólo es cuestión de pensar y actuar rápido, sabiendo que las consecuencias a largo plazo de nuestras acciones tendrán siempre un impacto positivo.

Gracias por leerme… ¡y seguid cuidándoos mucho!

 

2020-04-15T10:42:13+01:00

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